Reducir el consumo eléctrico no solo ayuda al planeta, también alivia el bolsillo. En tiempos en los que cada factura cuenta, aprender a usar la energía de forma inteligente puede marcar una gran diferencia. Desde pequeños ajustes diarios hasta hábitos que transforman tu hogar, aquí tienes una guía práctica para lograrlo sin perder comodidad.
Suena obvio, pero dejar luces o aparatos encendidos “por un momento” es uno de los errores más comunes. Acostúmbrate a apagar todo al salir de una habitación.
Son más eficientes, duran hasta 25 veces más que los incandescentes y reducen el consumo hasta un 80%. Una inversión mínima con retorno asegurado.
Incluso sin estar conectados al teléfono, los cargadores siguen consumiendo energía. Un pequeño gesto como desconectarlos puede ahorrarte varios dólares al mes.
Mantén el compartimento de alimentos entre 3 y 5 °C, y el congelador en -18 °C. No solo conservarás mejor los alimentos, también evitarás el sobreconsumo del motor.
Haz lavadas completas y, si puedes, con agua fría. Al planchar, acumula la ropa y hazlo de una sola vez; evitarás recalentar el equipo varias veces.
Sube las cortinas, abre ventanas y organiza los espacios para que entre más claridad. Además de ahorrar energía, mejora el ánimo y la concentración.
Cada grado que bajas o subes en exceso aumenta notablemente el consumo. Usa ventiladores, mantén los filtros limpios y revisa la aislación de ventanas y puertas.
Un truco de abuela que sigue vigente: al tapar ollas y sartenes, conservas el calor y reduces el tiempo de cocción.
Consume menos energía que el horno tradicional y calienta más rápido. Ideal para recalentar y cocinar porciones pequeñas.
Una capa gruesa de hielo obliga al motor a trabajar más. Manténlo limpio y descongélalo cuando el hielo supere medio centímetro.
Los modelos más antiguos pueden consumir el doble que los actuales. Si vas a renovar, busca los de eficiencia energética A o superior.
Te permiten cortar la corriente de varios dispositivos al mismo tiempo, evitando el “consumo fantasma”.
Anota las lecturas y compáralas con tu factura mensual. Así sabrás si algo está consumiendo más de lo normal.
Usa burletes, cortinas gruesas o selladores para conservar la temperatura interior. El confort aumenta y la factura baja.
Tanto lavadoras como lavavajillas suelen incluir opciones de bajo consumo que mantienen la eficiencia sin desperdiciar recursos.
Además de peligroso, puede generar pérdidas de energía y dañar tus equipos.
Involucra a todos los miembros del hogar. Pequeñas acciones repetidas cada día —como apagar luces o cerrar bien la nevera— se convierten en grandes resultados.
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