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Los gatos maúllan más a los hombres y la explicación quizá te incomode un poco

Si tu gato te recibe con una “conversación” intensa cuando llegas a casa, no es casualidad… y tampoco es drama. Un estudio observó que los felinos vocalizan más con cuidadores hombres que con mujeres. La hipótesis es simple: contigo, el gato siente que necesita ser más explícito para conseguir respuesta. La buena noticia: se puede mejorar con hábitos fáciles y cotidianos.

Si eres de los que abre la puerta y lo primero que escucha es un “miau miau miau” con tono de reclamo, bienvenida, queja y telenovela en 3 segundos, hay novedades: la ciencia sugiere que no estás imaginando cosas. En un estudio realizado en Turquía, los gatos mostraron más vocalizaciones de saludo cuando quien llegaba a casa era un cuidador hombre, en comparación con cuidadoras mujeres.

La lectura rápida: tu gato no “te odia”. Solo aprendió que, para que le pares bola, probablemente necesita subir el volumen.

Esto encontró el estudio

Los investigadores analizaron grabaciones hechas en casas reales, enfocadas en los primeros momentos del reencuentro cuando el cuidador llegaba al hogar. La muestra incluyó 31 dueños de gatos en Turquía, y se observaron los primeros 100 segundos de interacción. En promedio, los gatos emitieron 4,3 vocalizaciones con cuidadores hombres frente a 1,8 con cuidadoras mujeres. Además, variables como edad, raza o sexo del gato no explicaron la diferencia con el mismo peso que el sexo del cuidador.

La hipótesis que “pica”: contigo necesitan ser más directos

 

El estudio plantea una explicación bastante terrenal: en los videos, las mujeres parecían responder antes a las señales del gato y ser más interactivas verbalmente, incluso interpretando mejor sus vocalizaciones. En cambio, con hombres, la respuesta podía ser más lenta o menos intuitiva, así que el gato “ajusta la estrategia” y vocaliza más para captar atención. En lenguaje de casa: contigo no insinúa; te lo canta.

Ojo con las limitaciones

Esto no es una sentencia universal. Los propios autores señalan limitaciones típicas de un estudio piloto: tamaño de muestra relativamente pequeño y variables difíciles de controlar, como cuánto tiempo estuvo fuera el cuidador antes de volver. Úsalo como idea útil, no como verdad absoluta. 

Qué hacer si tu gato te maúlla como si le debieras el arriendo
  1. Responde rápido, pero no siempre “premies” con comida
    Si cada maullido termina en croquetas, el gato aprende una regla de oro: “maullido = buffet”. Salúdalo, acarícialo, háblale breve… pero mantén la comida en su horario. El objetivo es que el maullido de saludo no se convierta en “método de cobro”. 

  2. Crea un ritual de llegada de 60 segundos
    No necesitas poesía: agáchate, contacto suave, dos frases, una caricia donde le gusta (muchos prefieren mejillas y cabeza). Ese minuto de atención reduce la escalada de volumen porque el gato obtiene respuesta sin tener que insistir.

  3. Juega antes de que el gato “explote”
    Muchos maullidos son energía acumulada. Un juego corto (5–10 minutos) con caña o juguete de persecución puede hacer milagros. Menos ansiedad, menos concierto.

  4. Habla simple y repite palabras clave
    A los gatos les ayuda la consistencia. Si siempre dices lo mismo al entrar (“ya llegué”, “hola”, “tranquilo”), tu presencia se vuelve señal de calma, no de incertidumbre.

  5. Si el maullido cambió de golpe, no lo normalices
    Si tu gato nunca fue vocal y de pronto no para, o maúlla de noche de forma inusual, conviene descartar malestar o estrés. No todo es “personalidad”: a veces es una señal de que algo pasa.

Si tu gato te maúlla más que a tu pareja, tal vez no sea favoritismo ni odio: puede ser comunicación aprendida. Y la solución no es discutirle (vas a perder), sino responder mejor, poner rutinas claras y no reforzar el maullido con recompensas que después te persiguen. Porque sí: tu gato te entrenó… pero todavía puedes recuperar el control con elegancia.

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